Adviento La Infancia de Jesús, reflexiones

Estas reflexiones de Adviento están fundadas en el libro la Infancia de Jesús de Benedicto XIV. Es una mirada a los signos y acontecimiento que marcaron desde el Antiguo Testamento hasta la anunciación, y nacimiento de Jesús.

Origen etimológico de la palabra Adviento.

El verbo latino venire (venio, -is) equivale al verbo venir, a partir de cuya forma supina adventum, se derivaron palabras castellanas como adviento y advenimiento, que significa llegada y está relacionada con la palabra griega Parusía,  que significa presencia. Es un sustantivo, no un verbo.

En los papiros de la cultura helenística se usa el término parusía, para referirse a la llegada de un rey, un emperador o una persona de renombre a la ciudad, esto aplicaba también a la epifanía de una deidad. San Pablo la usa en la primera epístola a Los Tesalonicenses haciendo alusión a la segunda venida de Jesucristo, Rey de Reyes.

Presencia Comenzada

En La Infancia de Jesús Benedicto XVI define el Adviento como “presencia comenzada”, y lo explica de la siguiente manera:

“El Adviento significa la presencia comenzada de Dios mismo. Por eso nos recuerda dos cosas: primero, que la presencia de Dios en el mundo ya ha comenzado, y que él ya está presente de una manera oculta; en segundo lugar, que esa presencia de Dios acaba de comenzar, aún no es total, sino que esta proceso de crecimiento y maduración.

Su presencia ya ha comenzado, y somos nosotros, los creyentes, quienes, por su voluntad, hemos de hacerlo presente en el mundo. Es por medio de nuestra fe, esperanza y amor como él quiere hacer brillar la luz continuamente en la noche del mundo”.

La Infancia de Jesús Benedicto XVI

¿Qué quiere decir esto? En La Escritura esta descrita la Voluntad de Dios significada, lo que es el Plan Divino, que nos acobija a todos, luego queda de cada uno co-crear con Dios esa realidad anhelada por él, donde nosotros sus hijos ante los acontecimientos de la vida elegimos constantemente actuar según sus principios y no sobre la egoica manera de nuestros caprichos, por eso Presencia Comenzada, pues en nuestro interior habita el reino del Señor, queda expresarlo en el mundo.

Isaías, María y Juan el Bautista

Tres son los personajes bíblicos que en tiempo de Adviento meditamos para preparar nuestro corazón para renovar en el alma la Esperanza en el Mesías.

Isaías es para muchos “el evangelista del antiguo testamento” llama a mirar a Dios desde la esperanza, “Decid a los cobardes de corazón:..¡Sed fuertes, no temáis! Mirad a nuestro Dios que va a venir a salvarnos” Isaías 35:4.

María de Nazaret, ella vive por nueve meses en silencio, la espera de la llegada al mundo, de quien ya llego a ella, y que a través de ella se hará presente encarnado entre los hombres.

Juan El Bautista, el que grita en el desierto y nós exhorta a la metanoia, a cambiar conigtivamente nuestra manera de ver la vida, “detrás de mi viene el que puede más que yo, y yo no merezco agacharme para desatarle las sandalias” Mc1,1-8

Las lecturas de la liturgia de Adviento giran entorno a estas tres figuras que manifiestan el Plan Divino, la historia completa tanto el antiguo y nuevo testamento hablan de Jesucristo.

El sentido del Adviento

El adviento es un periodo para prepararnos para vivir plenamente la navidad. San Pablo usa la palabra Gaudete, que en latín significa Alegraos! en la carta a los filipense. «Estén siempre alegres en el Señor; se lo repito, ¡estén alegres!» (Flp 4,4). Esta alegría de la que habla San Pablo, a la que nos invita constantemente la Iglesia, debe ser la característica principal del cristiano. En La Infancia de Jesús, Benedicto XVI la define de esta manera:

«La alegría cristiana nace del saberse amados por un Dios que se ha hecho hombre, que ha dado su vida por nosotros y ha vencido el mal y la muerte»

La Infancia de Jesús Benedicto XVI

“Nuestra tarea es buscar y encontrar a Cristo en nuestro mundo tal y como es y no como podría ser. El hecho de que el mundo sea diferente de lo que podría ser no altera la verdad de que Cristo está presente en él, y que Su plan no ha fracasado ni cambiado: en efecto, todo se hará conforme a Su voluntad. Nuestro adviento es la celebración de esa esperanza. Lo que es incierto no es la “venida” de Cristo sino nuestra acogida a Él, nuestra docilidad y capacidad de salir a su encuentro.”

Meditemos con el saludo del Angel Gabriel «Alégrate, llena de gracia.» Es digno de reflexión un nuevo aspecto de este saludo, chaῑre: la conexión entre la alegría y la gracia. En griego, las dos palabras, alegría y gracia (chara y charis), se forman a partir de la misma raíz. Alegría y gracia van juntas.” La Infancia de Cristo, Benedicto XVI

En Adviento nos prepararnos para la Navidad, esta preparación conlleva a romper paradigmas, trascender creencias limitantes y recuerdos dolorosos, para vivir una Navidad en alegría, en gozo, en agradecimiento. Esta alegría, no es la risa desenfrenada de la euforia, es la sonrisa bondadosa, la mirada con ternura, lo que es espontaneo. Es el humor que no ataca, el entusiasmo en lo cotidiano. La alegría de la familia unidad con mucho o con poco. Alegrate!.

Un libro recomendado para el Adviento es La Infancia de Jesús de Nazareth de Benedicto XVI

Compártelo en tus redes
Share on Facebook
Facebook
Pin on Pinterest
Pinterest
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *