El Desierto Contemplativo: silencio y discernimiento

El Desierto evoca soledad, silencio, y  aridez, una sensación de inhóspito. La metáfora del Desierto Contemplativo en la espiritualidad cristiana es usa para expresar un estado de aislamiento interior, en un ambiente procaz, el cual elegimos por voluntad propia, movidos por el deseo de encontrar en el silencio y discernimiento la verdad y la ilusión sobre nosotros mismos.

¿Qué haces en ese espacio de claustro y soledad?, aquietarte, vaciarte, aprender el lenguaje de Dios: el Silencio, para obtener voluntad independiente, y poder elegir aquello que te haga vivir en Verdad, y ser pleno. En un principio pueda que se asocie con la imagen del reposo, pero este no es quietismo, es fuerza que trabaja internamente.

Ah pero lo que no conocemos nos asusta y nos coloca a la defensiva. Esto es lo que ocurre cuando comienzas la práctica. La búsqueda de Dios en el no conocimiento (teología negativa/apofática), puedes asustarte, haerte dudar de lo que estas haciendo. Es através de esta soledad, donde el silencio da paso al discernimiento.

El stress, la ansiedad, la rabia son una expresión del Ego ante la pérdida de control, en ese estado es difícil meditar, quedarse quieto, entrar en silencio. El aislamiento auto impuesto lleva al cuerpo y la mente a una situación extrema, que entra en malestar al ver se despojado de los distractores comunes (radio, celular, televisión) pero poco a poco se habitua a la nueva condición. Este es el desierto contemplativo: silencio y discernimient.

Hay que acotar, que el silencio contemplativo es diferente a la meditación, que usualmente usamos para relajarnos y/o buscar respuestas místicas; aun cuando estas cosas puede ser fruto del proceso. En la contemplación, quitas atención a tus pensamientos para exponerte ante Dios, buscar entrar en su presencia por amor.

Voluntad Independiente y Autoconocimiento

Él que ve en lo secreto, conoce nuestros secretos, sabe que urge ser transformado en nosotros, por ello la primera actitud para la contemplación es: total humildad.

En este proceso de vaciarnos, se inicia la reconstrucción de nuestro subconsciente en niveles muy profundos, siendo el discernimiento contemplativo uno de los grandes frutos. El mismo  da claridad mental, para ver la vida, y dar la justa proporción a cada situación, ya que, si no hacemos una lectura adecuada del presente, no podemos valorar los errores del pasado como lecciones, ni encontrarar “motivaciones  sanas” para las metas futuras. En otras palabras desarrollamos nuestro don potencial de Autoconocimiento.

Si tomo conciencia de quien soy (autoconocimiento), y juzgo lo que puedo hacer con solo mis fuerzas, llegaré a la conclusión que es poco; o sí le pido a Jesucristo – sin reconocer ante él lo que ya tengo – estaré pidiendo mi voluntad. 

En el milagro de la multiplicación de los panes y peces, Jesús les preguntó a los discípulos: “¿Cuántos panes tienen? Vayan a ver’. Después de haberse cerciorado, le dijeron: ‘Tenemos cinco panes y dos peces’. Entonces Jesús mandó…” (marcos 6: 34-44)

Jesús no parte de la nada, en primer lugar exhorta a los discípulos a tomar conciencia de lo que tienen  y luego comunicárselo a él. Son dos actos consecutivos, ambos importantes.

Sí Jesús te preguntará, qué tienes y en qué cantidad, deberás contestar estas preguntas:

  • ¿Qué tengo (mi capital humano)?
  • ¿Qué hago con lo que tengo?, mi creatividad y compasión
  • ¿Qué quisiera hacer si tuviera más? Mis talentos los desarrollados y los latentes,

El Señor te ha hecho de una manera, si consientes su presencia en ti, él hará crecer tus dones, perfeccionará la obra que con esfuerzo humano has comenzado.

La mente es limitada, pero él es todopoderoso. toca decir “estos son mis 5 panes y mis dos peces, bendice y multiplica lo bueno en mí, enséñame que quieres que haga, muéstrame tu voluntad en mi presente”

Para oír su respuesta vamos al desierto contemplativo y ahí nos encontramos en medio del silencio con él, somos provistos del discernimiento necesario para comprender su voluntad (deleite/placer). Por ello los efectos del silencio contemplativo en nuestra personalidad se evidencian  en la ecuanimidad, paz y sabiduría con la cual vamos asumiendo nuestro presente.

Recordemos al profeta Elías, tiene miedo y huye al desierto, tiene un periodo de tristeza, un desear la muerte, pero luego continúa su viaje asistido por los ángeles. Este aislamiento no lo vive por primera vez, ya había estado oculto en el torrente de Querit, y los cuervos lo habían alimentado por instrucciones de Dios. El sabe que con miedo no puede seguir la misión, él reconoce esto y va al lugar donde se siente seguro, va al encuentro personal con Dios.

Después que hemos conocido el desierto contemplativo, sabemos que es un buen lugar a donde ir cuando el miedo ataca, cuando no hay afirmaciones positivas que sientas como verdad, cuando sentimos que hemos fracasado. No es mutismo, no es desolación, siempre ten presente es un encuentro con Dios.

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1 pensamiento sobre “El Desierto Contemplativo: silencio y discernimiento”

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