Dios un amigo intimo

Dios está presente en la vida del hombre desde siempre, pero el hombre se presenta ante Dios como un acto voluntario. Consentir la presencia de Dios, verlo como un amigo ademas de un padre, buscar algo más intimo es entonces una decisión personal, ¿unilateral? No me atrevería a decir eso, ya que continuamente el Señor nos seduce para que vayamos a su encuentro.

Quien busca entrar en la presencia de Dios, adopta una actitud de escucha, de continua atención, pues el Señor nos acompaña siempre, él está en lo cotidiano y en lo extraordinario, pero aun mas en lo cotidiano, y esa es la meta, hacer de Dios un amigo intimo, parte de la cotidianidad.

El primer obstáculo que encontramos para que esta relación se inicie, se encuentra en el paradigma de Castigo-Recompensa subyacente en las prácticas religiosas exteriores. En el ideario humano, bajo el anterior modelo se concibe a Dios y al cielo, como a Zeus y el Olimpo. Un dios que desde arriba ve a los hombres en la tierra y juega con ellos como piezas de Fisher Price, premia y castiga según sus obras, Thomas Keating en su libro Intimidad con Dios dice lo siguiente:

“Ésta es la actitud de la conciencia tifónica, el nivel de conciencia propio de los pueblos primitivos y de los niños de dos a cuatro años. Hay una cierta aproximación mágica en este estilo de observancia: “Si voy a misa todos los domingos y me confieso por mis pecados, aun cuando nunca cambie el sistema de valores que los provoca, todo irá bien”.

Esta idea de estar separados de Dios, refuerza la necesidad de buscarlo “afuera” en cambio el modelo de “Dios en el Yo” y “Yo en Dios” es lo análogo a la expresión de Dios como un amigo intimo, y es parte de la espiritualidad que encontramos en los textos bíblicos.  En el Nuevo Testamento hay un énfasis en ser guiados por el espíritu, una muestra son los siguientes versículos:

Juan 4: 24 Dios es espíritu, y quienes lo adoran deben hacerlo en espíritu y en verdad.

1ra de Juan 4:13 ¿Cómo sabemos que permanecemos en él, y que él permanece en nosotros? Porque nos ha dado de su Espíritu.

Romano 8:13-14 El Espíritu mismo le asegura a nuestro espíritu que somos hijos de Dios, porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios.

1ra de Pedro 1:21  Porque la profecía no ha tenido su origen en la voluntad humana, sino que los profetas hablaron de parte de Dios, impulsados por el Espíritu Santo.

Por su parte el Antiguo Testamento, los profetas hablan bajo la inspiración del Espíritu de Dios, y digo inspiración, porque ellos no perdían el dominio de su mente. Esto lo digo a razón de aquellos libros gnósticos donde el supuesto “iluminado” escribe en automático el mensaje, como poseído por algo. Así no funciona la relación de Dios y el hombre, que vemos en los textos bíblicos. Es un coloquio íntimo con el Padre. Del Antiguo Testamento podemos citar como ejemplo:

Génesis 41:38Entonces Faraón dijo a sus siervos: ¿Podemos hallar un hombre como éste, en quien esté el espíritu de Dios?

Job 33:4El Espíritu de Dios me ha hecho, y el aliento del Todopoderoso me da vida.

Isaías 61:1 El Espíritu del Señor DIOS está sobre mí, porque me ha ungido el SEÑOR para traer buenas nuevas a los afligidos; me ha enviado para vendar a los quebrantados de corazón, para proclamar libertad a los cautivos y liberación a los prisioneros;

Miqueas 3:8 Yo, en cambio, estoy lleno de poder, del Espíritu del SEÑOR, y de juicio y de valor, para dar a conocer a Jacob su rebelión, y a Israel su pecado.

Intimar con Dios, o sea verlo como un amigo intimo, es relacionarnos en espíritu, en nuestra primera etapa como cristianos, oramos viendo al cielo, porque tenemos la idea de que él esta allá y nosotros acá. Cuando purificamos nuestra Fe y pasamos del rito al silencio, vamos aceptando su omnipotencia que lo coloca en el cielo pero al mismo tiempo dentro de nosotros. Ya no elevamos la mirada al cielo, sino que cerramos los ojos miramos hacia nuestro interior.

En esa transición de una fe infantil a una madura, se da en el proceso de conocer la Fe que profesamos, hay que atender el  tema de la semántica y lo lingüístico, de expresiones y frases bíblicas con una carga cognitiva y metamensajes, para poder llegar asimilar La Palabra y lo que significa una relación con Dios.

Esta relación de amistad se profundiza cuando comprendemos desde el corazón que significa El Temor de Dios, don del Espíritu Santo.

Mariale Méndez

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5 pensamientos sobre “Dios un amigo intimo”

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