Neurociencia y Fe para el camino católico

En mi camino con Dios me he encontrado gente muy devota en los grupos de oración , gente de muy buen corazón, pero llenos de paranoias, de inseguridades, de profundas heridas emocionales, por lo cual, les cuesta ver grandes milagros en su vida. Una vida piadosa sin la plenitud del gozo. Estos por una parte y por la otra, en mi vida cotidiana me encuentro con aquellos con una Fe “tibia”, que hacen oraciones espontaneas y esporádicas, en cuanto no ven resultados rápidos, de sus intentos piadosos, desesperan e inicia un camino de atajos para materializar por cuenta propia sus deseos, son los consumidores del catalogo de ofertas de la new age, tendencias espirituales panteístas/ gnósticas y algunos métodos de la psicología energética. Pienso que la neurociencia puede servir de ayuda para fortalecer la Fe en el camino católico

Muchas de estas técnicas de desarrollo mental-espiritual, tienen un guión de exacerbación del Ego, y sacan a Dios de la ecuación, lo cual aleja más a la persona de un desarrollo serio y sostenible de la vida espiritual.

El Señor desea que tengamos una sana emocionalidad para que aceptemos lo que el desea manifestar en nuestras vidas. Nosotros necesitamos de la conexión divina con Dios para tener paz en el corazón, por ello hay que ocuparnos de la Dimensión Mental: poner atención a nuestro dialogo interno.

Pasa que decimos con la boca Dios es todopoderoso, pero el  inconsciente lo tenemos lleno de ideas, recuerdos y creencias que no acepta esa declaración de tu consciente, como canta la Hermana Glenda: “por qué tengo miedo, sí nada es imposible para ti”

Jesús nos dice “Por vuestra poca fe; porque en verdad os digo que si tenéis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: «Pásate de aquí allá», y se pasará; y nada os será imposible.” Mateo 17:20 y sobre esta enseña el Papa Francisco dice “El Reino de Dios pide nuestra colaboración, si bien es sobretodo iniciativa y un don del Señor. Nuestra débil obra aparentemente pequeña delante de los problemas del mundo, si se inserta en la de Dios y no tiene miedo de las dificultades.» (Homilía de S.S. Francisco, 14 de junio de 2015).

¿Qué es la Neurociencia ?

La Neurociencia pone a disposición una serie de técnicas que pueden contribuir a fortalecer la Fe del católico, a través del cambio de paradigmas limitantes, para abrir la mente a aceptar nuevas realidades capacitadoras. El propósito principal es entender cómo el encéfalo produce la marcada individualidad de la acción humana. El cómo actúan millones de células nerviosas individuales en el encéfalo para producir la conducta y cómo, a su vez, estas células están influidas por el medio ambiente, incluyendo la conducta de otros individuos (Kandell, Schwartz & Jessell, 1997).

La Neurociencia Está dividida en varias disciplinas según la relación entre el cerebro y los procesos biológicos, químicos y psicológicos del cuerpo. Uno de sus principios es la Plasticidad Cerebral, o Neuroplasticidad, que es la capacidad del cerebro de modificarse y crear nuevas sinapsis y eliminar otras, esto se traduce en reacciones, en modelos cognitivo. La Programación Neurolingüística parte del principio de la neuroplasticidad, un lenguaje positivo, genera pensamientos positivos, y estimula cambios fisiológicos y bioquímicos en el cerebro con impacto en nuestra cuerpo, pensamiento y como percibimos la realidad. Nuestra emocionalidad está ligada a la amígdala la cara orbitaria y medial del lóbulo frontal. La acción conjunta y complementaria de dichas regiones constituyen un sistema motor emocional. Cuando en nuestro cerebro se graba una situación traumática, aquello elementos que asocia la memoria al evento, hace que al verlos de nuevo se active la amígdala alertando al cuerpo de un posible peligro. Se identifican la neurociencia clínica, la neurociencia celular, la neurociencia molecular, la neurociencia cognitiva, la neurofisiología y la neurolingüistica, entre otras.

¿Cómo la Neurociencia puede ayudar a fortalecer la Fe?

Recordemos a San Agustin “Los milagros no son contrarios a la naturaleza, sólo son contrarios a lo que sabemos sobre la naturaleza”.

La clave del éxito,  es incluir a Dios en la ecuación a través del desarrollo de la espiritualidad cristiana, que verdaderamente se logré el cambio cognitivo, que podamos hacer insight, sanar emocionalmente y que la neurociencia más que alejarnos de nuestra fe sean instrumentos de ayuda para el católico. Estas técnicas mal interpretadas te pueden hacer creer que tu puedes con solo tu mente conseguir la felicidad. Es bueno en este punto recordar a San Juan Pablo II: «el hombre puede crear un mundo sin Dios, pero este mundo se vendrá en su contra». Por ello más que creadores, somos cuando participamos de la realidad de Dios co-creadores junto con él.

La experiencia de meditar en la sabiduría de La Palabra, de establecer un diálogo con Dios,  una conversación con estructura, para ello tenemos: La oración ignaciana,  lectio divina, la oración centrante, silencio; abre tu corazón y da luces a tu mente para identificar las creencias limitantes, los traumas que deben ser integrados a la realidad de la persona, para producir la metanoia que nos permite permanecer en la Fe, pero no todo nuestros recuerdos deben ser exhumados y practicado una autopsia.

La  intuición,  expresión del alma, nos susurra que parte de la historia personal será sana por el poder del Espíritu Santo, sin nuestra  intervención, más que la de, consentir la presencia de Dios en nuestras vidas. En cambio hay partes requieren que hagamos uso de estas técnicas. En esta misma línea de discernimiento también se toma conciencia  a quien acudir:

  • Un guía espiritual/tu sacerdote confesor, es muy importante, pues todos los temas de desarrollo personal han de ser pasados por el tamiz de la doctrina y catequesis católica, con el fin de evitar sincretismos en la fe.
  • Un Psicólogo/Psiquiatra, hay personas con traumas, a las cuales, la terapia es la diferencia de seguir atrapados en el pasado o iniciar una nueva historia.
  • Un Coach, para sustituir paradigmas limitantes, hoy en día hay psicólogos que también son coach, siendo sus terapias una mezcla entre lo ortodoxo y alternativo.
  • La Familia/ Amigos, son fuentes de amor, ternura e intimidad, sentirnos amados siempre nos acerca a la experiencia con Dios.
  • Practicar un deporte, hacer ejercicio, el sedentarismo es de lo peor que le podemos hacerle al cuerpo, lo que afecta el cuerpo, impacta la mente, una meten atribulada no se conecta con el corazón.
  • Grupos sociales altruistas, sino vivimos para servir no servimos para vivir.

La Espiritualidad como un GPS, marcará la ruta. Haz tu parte, consentir la presencia de Dios en tu vida y dejar que el susurro del Espíritu Santo, te ilumine y puedas discernir que funciona en tu vida y sabiamente ser guiada. Puede ser una buena combinación hacer uso de la Neurociencia, y cultivar la Fe para se no solo un católico en automático sino uno que vive la libertad del evangelio.

Mariale Méndez

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